
El arte, como medio que conmueve a través de los sentidos al espíritu, está profundamente arraigado en la cotidianidad de todos y todas. Eso sí, con todas las diferencias de calidad posibes.
En el plano artístico son innumerables los debates que se inician para responder a la pregunta ¿Por qué se hace arte?.
De estos debates nacen dos posturas fundamentales. Una de ellas se refiere a utilizar el arte como medio de escape espiritual, como una suerte de recreación del alma en medio de este mundo frío y cruel. Otros piensan que el arte debe cumplir un rol social. El arte debiera ser utilizado para "despertar" a la gente de su letargo ciudadano, de su condición lumpénica que parece irreversible por momentos.
Sin embargo, al analizar las actividades que realizan los artistas simpatizantes de estas dos posturas nos encontramos con varios problemas.
En el primer caso, la actividad artística ofrece un cobarde escape de la realidad, lo cual no merece mayor análisis.
En el segundo caso nacen las contradicciones. Podemos poner en evidencia esto al analizar la propuesta y el efecto real que se logra. Es así como en música se ponen de moda las canciones que hablaban en contra de la dictadura, de los poderosos, del sistema económico. Dichas canciones pueden tener un contenido coherente y una postura clara. El problema surge cuando se vuelven moda.
Se sabe que la moda es pasajera, desechable, sin embargo hay aspectos de ciertas épocas que renacen o resucitan en otras. A pesar de los intentos de respaldarla por medio de los argumentos de sus creadores, la moda es irracional, carece de cualquier argumento sustancial y válido. Se opone a lo práctico, a lo funcional.
Entonces, es en el momento en el que la canción de protesta se vuelve moda cuando pierde total sentido para la mayor parte de los oyentes, que se sienten atraídos por ella únicamente por la lisonja que produce y por la aceptación social que ostenta.
Es en este punto donde la actividad artística se vuelve peligrosa. En los tiempos actuales, la música -por nombrar una de las formas de arte más masiva y cotidiana-es, en su mayor parte, un producto más que vender.
Junto con la publicidad, el arte -despojado de razón y desentendido de la realidad- puede tener connotaciones tan negativas para los pueblos como positivas para sus dominadores y opresores.
No obstante, hay indicios de cambio. Un cambio paulatino, que viene a paso de caracol abriendo algunas conciencias. Es la bomba de tiempo del sistema...
*Este texto no ha sido terminado. (Continuará)
En el plano artístico son innumerables los debates que se inician para responder a la pregunta ¿Por qué se hace arte?.
De estos debates nacen dos posturas fundamentales. Una de ellas se refiere a utilizar el arte como medio de escape espiritual, como una suerte de recreación del alma en medio de este mundo frío y cruel. Otros piensan que el arte debe cumplir un rol social. El arte debiera ser utilizado para "despertar" a la gente de su letargo ciudadano, de su condición lumpénica que parece irreversible por momentos.
Sin embargo, al analizar las actividades que realizan los artistas simpatizantes de estas dos posturas nos encontramos con varios problemas.
En el primer caso, la actividad artística ofrece un cobarde escape de la realidad, lo cual no merece mayor análisis.
En el segundo caso nacen las contradicciones. Podemos poner en evidencia esto al analizar la propuesta y el efecto real que se logra. Es así como en música se ponen de moda las canciones que hablaban en contra de la dictadura, de los poderosos, del sistema económico. Dichas canciones pueden tener un contenido coherente y una postura clara. El problema surge cuando se vuelven moda.
Se sabe que la moda es pasajera, desechable, sin embargo hay aspectos de ciertas épocas que renacen o resucitan en otras. A pesar de los intentos de respaldarla por medio de los argumentos de sus creadores, la moda es irracional, carece de cualquier argumento sustancial y válido. Se opone a lo práctico, a lo funcional.
Entonces, es en el momento en el que la canción de protesta se vuelve moda cuando pierde total sentido para la mayor parte de los oyentes, que se sienten atraídos por ella únicamente por la lisonja que produce y por la aceptación social que ostenta.
Es en este punto donde la actividad artística se vuelve peligrosa. En los tiempos actuales, la música -por nombrar una de las formas de arte más masiva y cotidiana-es, en su mayor parte, un producto más que vender.
Junto con la publicidad, el arte -despojado de razón y desentendido de la realidad- puede tener connotaciones tan negativas para los pueblos como positivas para sus dominadores y opresores.
No obstante, hay indicios de cambio. Un cambio paulatino, que viene a paso de caracol abriendo algunas conciencias. Es la bomba de tiempo del sistema...
*Este texto no ha sido terminado. (Continuará)

1 comentario:
gracias por tu apoyo! y sobre tu post muy interesante
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