viernes, 28 de septiembre de 2007

Panorama de nuestra época

El hoy es una época de incertidumbre. La humanidad se ha vuelto demasiado humanista, como nunca antes. Los poetas -que debieran ser voz de conciencia- hablan de sí mismos y de sus aburridas vidas, los políticos practican su prostituta demagogia hablándonos de nosotros. La cultura se ha transformado en un producto más que consumir, también así la naturaleza, la educación, el mundo en general.
El problema es tan mayúsculo -se sabe- pero es a la vez tan obvio: el capitalismo y su motor (la sociedad de consumo) no funcionan. Lo malo es que la mayoría creen que funciona, y los que no, debemos adaptarnos a este sistema sectario que casi no deja alternativas.
Nuestro país -excepción en su región- se esmera en alcanzar el estilo de vida de los países desarrollados: extremadamente consumista, explotador y tecnócrata. Nos dicen que en los países desarrollados la gente tiene mejor calidad de vida, lo cual es cierto si lo vemos desde el punto de vista del consumo, pero nadie se cuestiona de dónde sacan dichos países los recursos que los enriquecen. La cosa es simple: para que un país sea rico, debe existir un país pobre al cual explotar. En pocas palabras, nosotros estamos en la vergonzosa transición de pasar de ser explotados a ser -además- cómplices de los explotadores.

Ojalá llegara el Chapulín Colorado a rescatarnos con la astucia que aquí nadie tiene.

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