
Corresponde a la franja de la Cordillera de la Costa comprendida entre el sur de la Región del Bio-Bío y el norte de la Región de la Araucanía.
En ella se localiza uno de los parques más bellos del país, el Parque Nacional Nahuelbuta, que alberga la vida de centenarias araucarias y bosque nativo en general, además de la rica biodiversidad de mamíferos y aves, incluyendo especies endémicas, vulnerables y en peligro de extinción.
Sin embargo, hace aproximadamente cuarenta años, el maravilloso bosque que contiene el parque no se reducía a los límites de éste. Muy por el contrario, los frondosos bosques nativos se extendían hacia las cercanías de Concepción.
Pero el "desarrollo" proyectaba su manto hacia el sur, y pronto los bosques habían desaparecido bajo las motocierras y el fuego. La cordillera se vió cubierta por un uniforme manto de pinos y eucaliptus que no duraban en pie más de una década y media, dejando absolutamente desnudos los cerros y las quebradas.
Hoy, producto de esta inescrupulosa explotación de la tierra, ésta se ha vuelto roja, ácida y sin vida. Lo que antes fue un maravilloso mundo virgen, hoy es un desierto.
Para el ojo del citadino, claro, los bosques de pinos y eucaliptus se ven muy bonitos, sin hacer reflexión acerca del real valor de un bosque. Por cierto, éste no es sólo estético, sino significativo, por cuanto alberga VIDA.
En la actualidad, los empresarios forestales tratan empecinadamente de mejorar su imagen y proteger sus cultivos al poner en su publicidad afirmaciones maliciosamente planteadas, como por ejemplo"el bosque es vida".
Logran su objetivo, pues nadie se pregunta -ni a nadie le importa- qué pasa con esa vida cuando cientos de hectáreas de este bosque "vital" son arrancadas de cuajo y su suelo quemado.

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