
¿Qué es la sociedad de consumo?
El profesor de agronomía René Dumont (fallecido en 2001), quien presentara su "candidatura ecológica" a las elecciones presidenciales francesas de 1974, se refiere así a este concepto desde su país:
La sociedad de consumo es en la cual nosotros vivimos, es decir, una sociedad de privilegiados, que explota el conjunto de los recursos naturales del mundo. Los países desarrollados del globo extraen de manera excesiva todo tipo de recursos naturales, y los consumen abusivamente.
Para 1975, explica Dumont, EE.UU. tenía el 6% de la población mundial y consumía el 33% de los recursos globales de energía, y en algunas materias primas el 40%, sin bajar nunca del 24% en cualquier producto consumido. Basta una comparación superficial de la demografía de aquellos años con la de hoy para imaginarse cuál es la situación actual.
Chile es un país cada vez más consumista. Para los empresarios eso es bueno, también lo es para el gobierno y para todo aquel que no sabe ni le interesa saber de dónde salen todos los productos que consume.
Sin embargo, el fenómeno del consumo no es tan simple como parece. No es tan fácil como dejar de consumir productos transgénicos o aquellos cuyos envases sean contaminantes, pues todos los productos vienen envueltos en embases de plástico. Una alternativa puede ser consumir productos naturales con certificación de procedencia, lo cual suele resultar imposible, primero porque son caros, segundo: cada vez son más las semillas transgénicas y, por último, los consumidores no tenemos cómo saber en qué condiciones se extraen o procesan los productos -léase condiciones laboraless, etado de conservación de especies explotadas, impacto ambiental de producción, etc.
LAS FAMOSAS HAMBURGUESAS DE SOYA
Durante el último verano, me dediqué a vender hamburguesas de soya para hacer un poco de dinero y así poder viajar. El slogan era simple; son saludables, fritas en aceite 100% vegetal, y muy ricas. De verdad eran ricas mis hamburguesas.
Cuando volví de mi viaje costeado por la soya, vi un documental argentino que ilustraba claramente la realidad de los macrocultivos de soya en la Argentina y Brasil: Los empresarios compraban vastas extensiones de campo y selva, desnudando completamente el suelo para plantar el muy sano producto. Por lo demás, los campesinos eran desalojados de las tierras en donde trabajan y vivían, quedando sin trabajo, con hambre y en la más absoluta miseria.
Me juré que nunca más vendería hamburgesas de soya.

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